26 November 2011

"Siento cerrarse alrededor de mí esta vida demasiado tranquila, donde me ahogo y de donde no podría escapar más que con un nuevo desgarramiento. Debilidad y envejecimiento extremo. Todo lo que podría hacer latir nuevamente mi corazón sería para ella únicamente causa de sufrimiento y de horror. No puedo afirmar nada de mí que no la hiera y sólo si yo desapareciera estaría asegurada su felicidad."


"Algunos días, algunas noches sobre todo, me siento triturado por la pérdida de esas cartas destruidas. Esperaba sobrevivir por ellas"




"Días atroces. Insomnios; recaídas en lo peor; pésimo trabajo en el que, sin fervor alguno, trato de aprovechar los restos de un impulso adquirido.
Sí sólo pudiera creer que mi presencia aquí le es agradable... Pero aún esa alegría me es vedada; y todo el día puedo pensar simplemente que ella me tolera. Nada de mí le interesa ni le importa ya; y, como siempre es necesario algo de amor para entender lo que difiere de nosotros, en relación a mí, no siento en ella más que incomprensión, juicios errados, o, lo que es peor, indiferencia."



"Sólo logro proteger mi tranquilidad, mantener el equilibrio de mi humor y conservar algín gusto por el trabajo y aún por la vida si desvío mi atención de ella y de su situación, de nuestras relaciones. Si acaso pienso en esto de noche, imposible conciliar el sueño y ruedo en un abismo de desamparo y desesperación. Siento entonces que la amo como nunca y sufro abominablmente no poder dárselo a saber; esta actitud que ella me impone, esta máscara de indiferencia que me fuerza a asumir, le parecen ciertamente más sinceras que lo que podría sólo balbucear. Se mantiene fija en esa posición y no me reconozco el derecho de perturbar el descanso que encuentra ahí. Para asegurar ese descanso, necesita creer que no la amo más, que nunca la he amado mucho; sólo así, no hay duda, se mantiene a sí misma, en relación a mí, en una especie de apatía."


"Ella actúa incesantemente conmigo como si yo no la amara más; y yo actúo con ella como si me amara aún... Es a veces horriblemente doloroso. 
Nunca deseé otra cosa más que su amor, su aprobación, su estima. Y desde que ella me retiró todo esto, vivo en una especie de oprobio en el que el bien perdió su recompensa y el mal su fealdad, y el dolor su aguijón. Un ensordecimiento de todas las cosas responde a una especie de adormecimiento de mi alma y nada agudo penetra en mí, y más aún: nada penetra realmente en mí. La realidad no me toca más que lo haría un sueño. A veces me parece haber dejado de vivir. Es que junto a ella, se retiró de mí el gusto por la vida; es que desde entonces todo me es igual y no me retiene nada".




"Días odiosos de ociosidad, de apatía... Cada mañana despierto con la mente más pesada y entumida que la víspera. Obligado a actuar ante los demás la comedia de la alegría, la felicidad -mientras siento que toda alegría real se enfría lentamente en mi corazón."

Et nunc manet in te Diario Íntimo. André Gide.


1 ¿Algo que decir?:

inma ortiz said...

el ser humano qué poco tiene de sorprendente, qué igulito somos todos en los devenires de la vida. Increíble, distinto collar pero siempre el mismo perro.