28 May 2012

Traigo un nudo en la garganta, en el pecho, en el corazón; esta mañana está más apretado que nunca.Pese a ello, decidida apagué mi despertador estridente y salí a caminar. Recorrer las calles de la ciudad antes de amanecer es algo que últimamente busco repetir y repetir, pienso en ello todo el día, esperando hacerlo de nuevo, rápido. 

Comencé a caminar más a prisa, de pronto me vi corriendo por la avenida principal de la ciudad, en la que también vivo, me gusta porque a esa hora la ciudad no me asfixia, todo lo contrario.
Mientras corría y corría sentía que el nudo se iba aflojando de a poquito y podía respirar con más facilidad. A veces pienso que inconscientemente es una forma de alejarme de esos sentimientos que traigo atorados en el corazón desde hace mucho. 

Y si hablamos de la soledad, podría decir que es uno de los mejores remedios para el mal de amores; aunque claro, nada asegura que una noche, a las tres de la mañana, tengas un ataque de ansiedad y te duela el corazón hasta creer que morirás en cualquier segundo.

Hablar de temas rojos, como le he llamado, por imaginar que mientras escribo el pecho sangra, siempre resulta desastroso. Hace meses que los temas amorosos me perturban más de la cuenta. Y entre más conozco a la gente más me dan ganas de ser una piedra o un árbol o algo diferente a un humano con sentimientos o corazones rojos, reales. Las mujeres que he conocido en todos estos meses sólo me hacen pensar en una cosa: imagino que son como una jauría enardecida en busca de carne fresca, buscando desgarrarte a mordidas, tratando absurdamente de comprender lo incomprensible.

A estas alturas de mi vida no busco nada (sentimentalmente hablando), hace mucho que lo encontré, que dejé de buscar, supe lo que quería, lo que no. Encuentro absurdo seguir al pie en esta batalla, nunca ganaré! Quién les dijo que un corazón roto pero enamorado se cura con otros labios, con el calor tibio pero vacío de otro cuerpo? Cuando hablo de esto la gente no entiende, no comprende, me dicen necia. Y sí, lo soy. Soy necia porque sé lo que siento, porque es real, porque no es un capricho, he tenido muchos en mi vida y sé identificarlos, so...? Qué sigue? 

Mientras tanto continuo con mi vida, no es mejor ni peor (esto me recuerda a alguien), es diferente, totalmente diferente...estoy a la mitad de mi carrera, me apasiona; finalmente me independicé, bien, sin pendejadas. Y.. si ser puntual, tener un trabajo estable, estudiar como nunca en mi vida, tener un orden en casa que de vez en cuando da miedo, estar en forma y esas cosas de humanos...quizá, sólo quizá, estoy madurando? Cuando se madura se hacen esas cosas profesionales e importantes no? Ni puta idea. Pero cada día que pasa mis planes van tomando forma, he dejado a un lado la fiesta, el alcohol, mis vicios absurdos; me deshice de esa idea absurda sobre el amor y sus demonios, hoy sé con quién quiero estar y por supuesto, estaré, en esta o en otra vida, la sensación es la misma: sigo al pie del cañón, esperando de vez en cuando un milagro, pidiendo deseos a la vida, a las causalidades, cuestión de tiempos y espacios; por otra parte he comenzado a ahorrar, ese viaje en motocicleta por carretera al graduarme me emociona. Una mañana, cuando mis responsabilidades pasen de ser algo que me tengo muy obligado y me conduzcan libremente hacia la vida que quiero me reiré de todo el drama que me invento. Finalmente dicen que así es la vida, no? Y todo fuera como eso.

20 April 2012

Supongo que es bueno endurecerse hasta tal punto que nada pueda afectarte nunca más; pero entonces te quedarías solo, tan absolutamente al margen de los demás que la vida se volvería imposible. Aquí hay algunos que logran hacerlo, que encuentran el coraje para convertirse en monstruos; pero te sorprendería saber qué pocos son. O, para decirlo de otra manera, todos hemos terminado por convertirnos en monstruos, pero no hay prácticamente nadie que no guarde en su interior algún vestigio de lo que solía ser la vida.


Después de todo, la memoria no es un acto voluntario, es algo que ocurre a pesar de uno mismo, y cuando todo cambia permanentemente, es inevitable que la mente falle, que los recuerdos se escapen.

En realidad, el problema no consiste en que la gente olvide las cosas, sino en que nunca olvida las mismas. Lo que aún existe en la memoria de una persona, puede haberse perdido definitivamente para otra y esto crea dificultades, barreras insuperables para la comprensión.

Entonces nuestras vidas no son otra cosa que la suma de múltiples contingencias.


-El país de las últimas cosas, Paul Auster.

13 April 2012



Me basta con que estés en el mundo.




"Porque las mejores palabras de amor están entre dos gentes que no se dicen nada." J.S.


4 March 2012

Corazón al alto vacío.

Pareciera que la vida es simple, feliz y muy amena. Pareciera, hasta que el corazón te pica, te arde, te dan pequeñas punzadas en el pecho, le llamo la pequeña muerte.

Últimamente me siento más perdida que nunca. Las esperanzas, los buenos momentos, esas promesas, los planes, los viajes, las risas, las tardes, esas fotos, esa hermosa sonrisa, ese cabello despeinado, el pastel de queso, el chai tigre y demás placeres tan celosamente guardados mueren tan rápido que al abrir de nuevo los ojos todo se ha esfumado. Sólo queda el eco de lo que fue, de lo que nunca más será. Sólo queda el recuerdo, sólo eso. Y no hay más. Sólo queda esperar a que el corazón sane con el tiempo. Y es una pena enorme que lo que menos tenga sea tiempo.

A veces los recuerdos me bombardean. Y son tantos y tantos que llega un punto en el que no puedo más y mi cabeza parece editarlos, sin cronología alguna, como si fueran un video clip. Entonces pierdo el control, la paciencia y me duele: lloro de impotencia, de rabia.

Y me sucede que vivo en pequeñas tiras, nunca puedo unirlas, no soy capaz de superar las pérdidas, dejar a un lado lo que ya no es y continuar respirando. No puedo dejar ir, soy una inútil. Vivo ahogada, soy incapaz de expresar que por dentro me quema la sensación de haber perdido. Es como si alguien cada mañana me amordazara y nadie escuchara los agudos gritos. Entonces odio los huecos en el pecho, odio la vida cuando me pongo extraña y no sé cómo tratarme.

Continuar, crecer, dejar ir, dejar de amar, las clásicas complicaciones de cada mañana. Y no entiendo, es como si cada desición a tomar predijera el error. Estoy cansada, osbcura, vacía.

Hace un tiempo alguien llegó a instalar en mi vida cosas bellas, hermosas. Para luego desgarrar el papel tapíz de mi muro sentimental hasta hacerme sangrar por dentro, tiró todo en la casa, se llevó las risas, los besos, las miradas, los abrazos, las mañanas con café de microondas y manzanas rojas en cuartos. Se llevó sus moditos groseros y sus muecas de asombro. Entró a saquearlo todo, se aseguró de no dejar resto alguno de lo que fue, lo tomó sin piedad, sin temor, con esa crueldad que hasta ahora, no me había lastimado. Con sumo cuidado se aseguró de cada detalle, no dejó pista  ni rastro, no sé cómo encontrarle, seguirle o siquiera reprocharle. Simplemente tomó nuestras maletas de los viajes no hechos y se marchó. Lo único que olvidó llevarse fue este amor eterno, incondicional, único. Y yo ya no sé qué hacer con el, me pesa demasiado cargarlo sin sentido, es inevitable, no me deja, no me suelta. A veces, en un descuido, juego a esconderme, le dejo en alguna cama, en esas ajenas que sólo me producen malestar sentimental por meses. Pero es más listo, despierto y ríe orgulloso a mi lado. Es imposible. He intentado menospreciarlo, he conseguido arruinar las cosas al grado de tornarse pesadilla, pero el insiste, se aferra. Y entonces me entra el espanto y corro a la cocina, tomo el mondador curvo y cuando estoy a punto de querer sacarlo, lloro por cobarde. A veces simplemente juego a la loca y lo dejo ser, creo que es mejor así. De otra forma me torturaría con facilidad, denle una canción, un número, una calle, un café, un dibujo, un diseño, denle semillas de limón o naranja, tostadas, tiramisú, fresas, chocolate amargo, fotografías, crepas, sillas, botas, mariposas, viniles, acrílicos, conejos, gatos, aaaaaaaah denle cualquier cosa, seguro ese amor imbécil aprovecharía cualquier ocasión para joderme la existencia como lo ha venido haciendo desde hace mucho.

En fin, ahora sólo tengo un corazón rancio, arrugado y feo. Y lo guardo al alto vacío. Un día de estos lo sacaré de esa bolsa y dejaré que se hidrate. Un día.



11 December 2011

Aprendiendo a correr en sentido contrario. (?)


Estoy segura que existe la forma de no salir corriendo de mi vida, sería como huir, sería cobarde.
No estoy segura si existe alguna forma de quedarme sin tener que observar como todo se destruye.

Ahora sé que hay una forma más rápida; inevitablemente te sangrarán los pies... inevitablemente te cansarás un día.

26 November 2011

"Siento cerrarse alrededor de mí esta vida demasiado tranquila, donde me ahogo y de donde no podría escapar más que con un nuevo desgarramiento. Debilidad y envejecimiento extremo. Todo lo que podría hacer latir nuevamente mi corazón sería para ella únicamente causa de sufrimiento y de horror. No puedo afirmar nada de mí que no la hiera y sólo si yo desapareciera estaría asegurada su felicidad."


"Algunos días, algunas noches sobre todo, me siento triturado por la pérdida de esas cartas destruidas. Esperaba sobrevivir por ellas"




"Días atroces. Insomnios; recaídas en lo peor; pésimo trabajo en el que, sin fervor alguno, trato de aprovechar los restos de un impulso adquirido.
Sí sólo pudiera creer que mi presencia aquí le es agradable... Pero aún esa alegría me es vedada; y todo el día puedo pensar simplemente que ella me tolera. Nada de mí le interesa ni le importa ya; y, como siempre es necesario algo de amor para entender lo que difiere de nosotros, en relación a mí, no siento en ella más que incomprensión, juicios errados, o, lo que es peor, indiferencia."



"Sólo logro proteger mi tranquilidad, mantener el equilibrio de mi humor y conservar algín gusto por el trabajo y aún por la vida si desvío mi atención de ella y de su situación, de nuestras relaciones. Si acaso pienso en esto de noche, imposible conciliar el sueño y ruedo en un abismo de desamparo y desesperación. Siento entonces que la amo como nunca y sufro abominablmente no poder dárselo a saber; esta actitud que ella me impone, esta máscara de indiferencia que me fuerza a asumir, le parecen ciertamente más sinceras que lo que podría sólo balbucear. Se mantiene fija en esa posición y no me reconozco el derecho de perturbar el descanso que encuentra ahí. Para asegurar ese descanso, necesita creer que no la amo más, que nunca la he amado mucho; sólo así, no hay duda, se mantiene a sí misma, en relación a mí, en una especie de apatía."


"Ella actúa incesantemente conmigo como si yo no la amara más; y yo actúo con ella como si me amara aún... Es a veces horriblemente doloroso. 
Nunca deseé otra cosa más que su amor, su aprobación, su estima. Y desde que ella me retiró todo esto, vivo en una especie de oprobio en el que el bien perdió su recompensa y el mal su fealdad, y el dolor su aguijón. Un ensordecimiento de todas las cosas responde a una especie de adormecimiento de mi alma y nada agudo penetra en mí, y más aún: nada penetra realmente en mí. La realidad no me toca más que lo haría un sueño. A veces me parece haber dejado de vivir. Es que junto a ella, se retiró de mí el gusto por la vida; es que desde entonces todo me es igual y no me retiene nada".




"Días odiosos de ociosidad, de apatía... Cada mañana despierto con la mente más pesada y entumida que la víspera. Obligado a actuar ante los demás la comedia de la alegría, la felicidad -mientras siento que toda alegría real se enfría lentamente en mi corazón."

Et nunc manet in te Diario Íntimo. André Gide.