30 sep. 2017

Mar de fueguitos.



" Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.- El mundo es eso - reveló-. un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende. " 


Galeano, Eduardo. El libro de los abrazos.

26 may. 2015

Carta II

Estás lejos y al sur, allí no son las cuatro. Recostado en tu silla, apoyado en la mesa del café de tu cuarto, tirado en una cama, a tuya o la de alguien que quisiera borrar - estoy pensando en ti, no en quienes buscan a tu lado lo mismo que yo quiero- Estoy pensando en ti ya hace una hora, tal vez media, no sé.
Cuando la luz se acabe sabré que son las nueve, estiraré la colcha, me pondré el traje negro y me pasaré el peine.
Iré a cenar, es claro. Pero en algún momento me volveré a este cuarto, me tiraré en la cama y entonces tu recuerdo, qué digo, mi deseo de verte, que me mires, tu presencia de hombre que me falta en la vida se pondrán como ahora te pones en la tarde que ya es la noche, a ser la sola única cosa que me importa en el mundo.

                         -Idea Vilariño.

27 ago. 2013

Sólo quedó una mancha grana en el polvo, pero el príncipe pasó por aquí, madre, y yo le eché a su paso mi mejor tesoro. [...]

                  Cuento de Rabindranath Tagore.

27 jul. 2013

“¿Estoy enamorado? —Sí, porque espero." El otro, él, no espera nunca. A veces, quiero jugar al que no espera; intento ocuparme de otras cosas, de llegar con retraso; pero siempre pierdo a este juego: cualquier cosa que haga, me encuentro ocioso, exacto, es decir, adelantado. La identidad fatal del enamorado no es otra más que ésta: yo soy el que espera.” —Barthes, Roland. Fragmentos de un discurso amoroso. (Traducción de Eduardo Lucio Molina y Vedia)
CARTA A MARIANA

¿Qué película te gustaría ver?
¿Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
a quien hacerle estas preguntas.

Me escribes desde una ciudad que odias
a las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
mientras tú oías Bach y pensabas volar.

No creí que iba a recordarte
ni creí que te acordarías de mí.
¿ Por qué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.

Es cierto que haremos el amor
y lo haremos como me gusta a mí:
todo un día de persianas cerradas
hasta que tu cuerpo reemplace al sol.

Acuérdate que mi signo es Cáncer,
pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
para inventar nuevas supersticiones.

Me escribes que tendremos una casa
aunque yo he perdido tantas casas.
Aunque tú piensas tanto en volar
y yo con los amigos tomo demasiado.

Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
y estás con quién sabe qué malas compañías,
mientras aquí hay tan pocas personas
a quien hacerles estas simples preguntas:

"¿Qué canción te gustaría oír,
qué película te gustaría ver?
¿ y con quién te gustaría que soñáramos
después de las nueva y media de la noche?".

Jorge Teillier 

19 oct. 2011

Poema de cómo el reloj en tu baño marca las 10:21 con 52 segundos desde que te conocí hace un año.

En un instante he aprendido mil maneras de arrodillarme y besar la tierra
mil maneras de medir la distancia entre mis hombros y tus rodillas
mil maneras de tejer una bufanda
de cocinar un huevo
de tender la cama
de doblar mis camisas
de arreglar las estrellas
he aprendido mil maneras de nombrar tus ojos.

Baby, he comprado pilas para tu reloj.
Quiero salir de este instante y entrar al siguiente contigo.
Son las 10:21 con 53 segundos y quiero aprender mil maneras de limpiar la mugre de tus uñas.


Javier Huerta (Nuevo Laredo) 1973.
Autor del libro Some Clarifications y otros poemas.
Sabe mil maneras de pelear con su novia.

A propósito de ella.

A mi que no me vengan jodiendo
Que no me digan que nuestro amor vale menos por el puto "factor tiempo"
¿Y qué que solo tres meses?
En este tiempo he experimentado más que muchos en 15 años, he vivido más, he saboreado más, he sentido más y punto.
Que poco valor se le da a la intensidad...
parece que por hacer algo por mucho tiempo ya se supone bueno por defecto.
Que nosotros, cuando nos encontramos, ya nos conocíamos mejor de lo que podíamos razonar.

Y ante esto..¿Qué se hace? Dices... ¿me he enamorado?
¿Por qué todos se empeñan en comparar lo que no tiene comparación posible?
No hablo de que esto sea mejor o peor, pero sí diferente, mucho!

Y luego está el sexo. El sexo es al amor como la luz a los colores. Tarde o temprano tienden a unirse, a necesitarse.

Y yo me he pasado mucho tiempo buscando el color de un amor de verdad a base de iluminar de 'tresmilcientodoce' maneras distintas el gris de todas mis aventuras sin futuro.
¿Que cómo sé que es ella? Cada cual tiene su método... Hay quien dice que si te la imaginas sentada en la taza del W.C con rulos en la cabeza y crema hidratante anti arrugas por toda la cara, y sigue atrayéndote en algún sentido, eso es, que es Ella...

También conozco a quien dice que la mujer de su vida es aquella en la que piensas cuando ya has acabado de masturbarte. No sé, para mi es mucho más sencillo.

La mujer de tu vida es aquella con la que quieres despertarte.

Acostarte...te querrás acostar con más o menos personas, pero levantarse con alguien... eso es alguien que sólo vas a buscar repetir.

Promesas...