30 sep. 2017

Mar de fueguitos.



" Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.- El mundo es eso - reveló-. un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende. " 


Galeano, Eduardo. El libro de los abrazos.

23 ago. 2016

Sex has won!

Llegaste justo antes del desayuno,
llovía y tocaste desesperada.
Yo no esperaba a nadie, fumaba un cigarrillo mirando desde la ventana,
me levante con flojera y pensándolo muchas veces,
pero cuando te abrí jamás imagine encontrarme contigo,
esa mujer que alguna vez me habría dicho abiertamente que solo le gustaba por el sexo,
que no pretendía que la amara o que ella lo hiciera,
cosa última que jamás pasaría.
Aquella de largas piernas y prominentes caderas,
de mirada encantadora y pervertida.


Hoy la lasciva invadió a tu cuerpo,
se mezcló con tus enormes ganas.
Entraste a la ducha para bajar ese encantador bochorno,
sin decirme nada más, y aunque lo hicieras no tenías porque,
dejaste la puerta abierta con viles intenciones,
y siguiendo tu plan entré....
miraba la silueta de tu cuerpo,
escuchaba el agua caer y te imaginaba desnuda detrás de aquel vidrio.




Hice ruido con tus zapatillas y me miraste,
de una forma que no puedo sacar de mi cabeza hasta ahora,
esa mirada de pecado, de invitación, de deseo;
abriste despacio la puerta y me tomaste del brazo...
yo solo me quedé ahí sin decir nada, me encantaba lo que veía,
incluso podría jurar que era igual a lo que había imaginado.



El agua caía tibia por tu cuerpo,
me pegaste a él de una forma tosca y eso me gustó.
Sonreímos porque estaba completamente empapada,
pero no me importo.
Desabotonaste mi blusa delicadamente sin dejar de mirarme,
tus labios se acercaron a mi de forma encantadora,
el agua caía por tu cuerpo dejandome notar en cada gota
la hermosura en tu cuerpo que no había olvidado.



Tus labios tenían el mismo sabor exquisito de la primera vez,
ese de manzana y caramelo,
ese de café y tabaco mezclandose con el mío.


Me tomaste de las muñecas y me pusiste contra la pared,
que ésta fría hizo endurecer mis pezones,
comenzaste a besarme despacio, besando mi espalda,
recorriendo mi piel que insanamente te deseaba desde hace tiempo.


Antes de llegar hasta mi espalda baja te detuve,
te besé pasionalmente como en las películas,
esas que no te gustaba mirar conmigo,



Comencé a tocarte y alguien toco a la puerta...
escuche varias veces el timbrar repetidamente
y seguí besándote sin importarme...
tocaron de nuevo y cuando abrí los ojos solo estaba yo,
en mi cama, desnuda y sudando en frío,
el timbre era el despertador que me decía:
Imbécil, ya es hora.
Deja de soñar con esa mujer que no existe.




11 ago. 2016

Amelie


- Está enamorada.
- Pero si no la conozco.
- ¡Claro que la conoces!
- ¿Desde cuándo?
- Desde siempre, en tus sueños.

22 nov. 2015

Catarsis.

Es difícil regresar a la vida como si nada hubiera pasado. Es difícil levantarse por las mañanas con la premisa eterna de un amor asfixiado. Es complicado dejarlo todo en palabras, las explicaciones, los paradigmas, el por qué, las situaciones, los dilemas. Las malas decisiones...malas decisiones.
En mi afán por acercarme un poco más caí. Fui presa de la fuerza de mi propia mente. Despertar atada a una cama de un hospital psiquiátrico no es lo mejor que te puede pasar. Aunque los doctores juren que tienes equis "enfermedad" la realidad es bien perra. Un día sin más desperté en un cuarto blanco sin saber qué ni cómo. Conforme pasó el tiempo por fin lo supe. Todo lo que yo había vivido como una pesadilla no fue otra cosa que una realidad disfrazada, yo y mis malditos modos de ver las cosas, las situaciones, a las personas. Digamos entonces que la vida me ha puesto en situaciones diversas como fruto de mis decisiones. Y si las decisiones son malas bam! Pero dirán, de qué rayos habla esta mujer?

Hace unos meses me dispuse a investigar una ruta perdida en la ciudad de México, me mudé, quería estar cerca de los hechos. Lo mejor estaría por llegar, por fin podría terminar de escribir tan anhelado libro... y en lugar de eso, catarsis.

Si bien he creído que la vida no tiene nada de complicado -aunque no siempre sea miel sobre hojuelas- la realidad es distinta. Confundí las pistas, ignoré los datos reales y terminé buscando a una mujer por toda la ciudad. Mi menté literal explotó, sufrí alucinaciones bien perras. Ya decía yo que ella es capaz de causarme todo, incluso perder el total sentido de la realidad. Pero no es su culpa, soy yo. Las pistas no son ciertas, tenía razón. ¿La culpa? Quizá no sea tan bueno, asistir a "retiros espirituales"sin precaución es la peor idea que se me pudo ocurrir. No sé si lo podré describir con claridad pero lo cierto es que seguía en una especie de "trance", las ideas, las palabras, todo lo vivido seguía en mi, sin retorno. Las actividades en esos "rituales" son tan fuertes a nivel espiritual/religioso que cuando caes no hay vuelta de hoja. La gente es bien perra, la mente lo es más.

El punto, no sé por qué todo ocurrió así. Lo único de lo que estoy segura es de lo poco que recuerdo. La historia es larga y muy complicada. Ha sido lo más fuerte que he vivido hasta ahora y no fue agradable. Al final suena absurdo, un cuento, mera ficción. 

Quizá, me "salvó" un recuerdo. Una cifra de 10 números, un simple contacto, una señal de la vida para que ya me calme o una manifestación divina para que crea. Pero insisto, la historia es larga, increíble y un poco estúpida.

Ahora que el tiempo ha pasado y que los hechos siguen al aire me pregunto si esta será una más de esas historias malogradas y mal contadas que al final ni yo entiendo. De cualquier forma, espero  des doblarla a tal punto que pueda comprender y dejar de cargar.

Ya sé que van a decir que no entienden.... no sé cómo se comienza a escribir de cero.



26 jul. 2015

Nostalgia de lo cotidiano

Lucía parece feliz. Ríe y se alegra por las personas que llegan, las que se van. Luego, en lo sólo de un hostal repleto de gente que desconoce, llora bajito mientras se cubre la boca con la almohada. Y es tanto lo que calla, lo que duele, aquello a lo que tanto teme que comienza a llorar, cada vez más fuerte, cada vez peor.
Siente su respiración acelerarse y sólo grita desde las entrañas ruidos inaudibles y agitadores mientras se queda dormida.
Al otro día, después de la tormenta siente un vacío incluso más grande que el día anterior. 
Sus pasos van acompasados por el elevador: el camino más rápido a la desesperación. Espera, no espera más. Y son tantas sus ganas de encontrarla en los ojos de todo el mundo que busca a tientas entre las calles, entre los bares, entre las llamas del inquebrantable deseo. De coincidir, de ser, de vivir.  Llora infinitas amarguras y exuda desconsuelo.
Si tan sólo ella supiera su urgencia. Si tan sólo... Ella diera señales de vida. Si tan sólo viniera en su auxilio. 
El corazón se le hace nada, la vida le parece tan pequeña sin su presencia que simplemente no desea extrañarla más.

Toma el último trago y se deja caer en el pozo eterno del recuerdo.

26 may. 2015

Primera llamada, primera.

He re-modelado el blog para poder escribir en este depuradero virtual. El antiguo blog bueno... qué les puedo decir. Nunca me leí tan frívola y vacía, tan fútil...tan nada.

No pretendo soltar un mega discurso de lo que he aprendido este último año. Lo único que sé y de lo que estoy 100% segura es: soy otra. Es como si hubiese permanecido en coma los últimos 24 años de mi vida y eso definitivamente no es bueno.

Vuelvo aquí por necesidad, para recordar un poco también. Así que en realidad sólo son puntos de vista, perspectivas de vida, conversaciones y otros contextos. Regreso porque las palabras se me salen hasta por las orejas y había que ponerlas en algún lado.

He luchado contra situaciones muy perras,  algunas personas se han ido, otras han llegado, otras simplemente tienen un nivel de compromiso tan bajo con ellas mismas y con la vida que bueno, decidieron quedarse atrás voluntariamente. 

Nos es que me sienta más que nadie. Y soy consciente que no tengo ningún derecho sobre esas personas. Pero simplemente estoy en un proceso de depuración tan intenso que no pienso volver a perder un sólo minuto más con amistades que se dicen querer algo cuando mienten con brutal descaro. 

Si alguien me preguntara qué he hecho, la respuesta sería: me he mudado definitivamente y en las últimas 120 horas he aprendido a conocerme, a tratarme, a fluir. Me resulta bastante entretenido y cuando mis ideas protestan: escribo. Es la única forma. Tomo un respiro y río como una loca, jamás me sentí tan plena y completa. Libre, capaz e independiente. Fuerte, decidida y concentrada. Eso, así de simple.

Mientras como estas zarzamoras  que corté del jardín de mi madre se me ocurre escribir una lista de actividades que podría estar haciendo en lugar de desperdiciar mis horas en su casa escribiendo esto, pero creo, era justo y necesario. Estoy adelantándome un par de regalos por mi próximo cumpleaños. Así que esto era más que indispensable. Escribir... escribir tanto como respirar. O al revés.

  1. Ir por el alimento de mis hijos. Buffalo Bill y Scooby. Perros enormes que nunca se cansan.
  2. Terminar de hacer la lista de libros por vender.
  3. Preparar algo para comer, con atún, por ejemplo.
  4. Terminar de leer ese libro bonito antes de entregarlo. Es como vender a tus hijos. Se sufre.
  5. Enviar las postales antes de que mi cuenta expire.
  6. Depilarme.
  7. Tostar café.
  8. Arreglar mi maleta.
  9. Platicar con el novio de mi madre.
  10. Conseguir una lap para poder transcribir un par de textos de un genio: Johon...su historia aparte. Necesito estar en su guarida y la computadora de escritorio no es opción.
  11. Como me resulta fácil desprenderme de mis bienes, sufro con amargura cuando los necesito y no los tengo. (10)
  12. Acomodar el librero.
  13. Imprimir mi estado de cuenta.
  14. Entregar esa hermosa guitarra que jamás intenté tocar... vendida!
  15. Organizar archivos, borrar, borrar, borrar, borrar....
  16. Buscarle otro uso a los ceniceros. Lo he dejado definitivamente.
  17. Bañar a Buffalo.
  18. Regar las calabazas.
  19. Terminar de encuadernar la libreta de una buena amiga que ahora se encuentra lejos. Seguramente sufriendo entre mujeres de singular belleza zacatecana jaja. La quiero, la admiro, la respeto. Es una cabrona.
  20. Escribir la carta a mis abuelos.
  21. Limpiar el espejo del baño.
  22. Desprenderme por completo de artículos, cachivaches y afines que me recuerden el pasado que ya no tengo y que ya no quiero.
  23. Entregar la máquina naranja... es como entregarle un brazo. Pero ya está más que vendida.
  24. Limpiar el refrigerador.
  25. Dejar de hacer listas de cosas por hacer y HACERLAS.

28 oct. 2014

Monstruos Ausentes.

Like a flower waiting to bloom
Like a light bulb in a dark room
I'm just sitting here waiting for you
To come on home and turn me on
Like the desert waiting for the rain

I'm just sitting here waiting for you
To come on home and turn me on
Like a school-kid waiting for the spring
My poor heart, it's been so dark
Since you've been gone
After all, you're the one who turns me off
You're the only one who can turn me back on
My hi-fi is waiting for a new tune
My glass is waiting for some fresh ice cubes
I'm just sitting here waiting for you
To come on home and turn me on, turn me on.
Norah Jones.
 
 
 

6 oct. 2014

La última y nos vamos.

Son las dos de la tarde y estoy a nada de explotar. Ha sido tanto tiempo de silencio, de vivir en la nada que hoy me siento como un globo con agua, me fui llenando de a poco todos estos años que un día más y no sé en qué momento estallaré. Hoy he salido a respirar dos veces, la tercera es la vencida. No quiero llorar delante de todos aquí. No quiero. Es como si fluyera de mi cuerpo un río de lágrimas que trata de empujar todo lo que no dejé salir. Es absurdo, una sensación ajena, no puedo controlarla. 


Juro que lo intento, que me levanto con toda la actitud para salir de este gran hueco que me dejó tu partida. Pero con cada día, voy retrocediendo. Y ahí estaba yo, entre un mar de gente que fluye en todos los sentidos, entre esperar semáforos y luces infinitas. Me dejé llevar en ese interminable mar, buscándote arduamente, con anhelo, con cansado amor. Comencé a buscarte en todas esas miradas, entre esa gente  hasta quedarme seca y cansada, hasta llorar sentada entre estos puentes,  rotos, entre la nostalgia que se cuela por mis oídos cada que te pienso.  He comenzado a buscarte, no puedo más. No quiero mentirnos más, no quiero. 

Sé que la vida fue injusta, aunque me digo, la culpa fue nuestra. Pudimos arreglar nuestro puente, sacar a patadas tantas dudas e inseguridades, tanto miedo. Pudimos decir que lo sentíamos, yo pude decir que no, que no te dejaba ir, que tu felicidad no estaba con ella, que era un truco barato. Pero no dije nada. No impedí que te marcharas, lo dejé al estúpido destino, al destiempo. Fui débil, estúpida y muy cobarde.

Ya no quiero engañarme. Decidí que no tenía que hacerme esto. No tengo que tratar de olvidarte en otras almohadas así como no tengo que lidiar con personas que no mueven ni uno de mis poros con tal de sacarte. No puedo, no quiero ni pretendo olvidarte. No me interesa lo que digan. Que lo supere, que ya llegará. Me importa un carajo. Sé que eres lo único que quiero, lo único que deseo. Y no necesito que alguien llegue (otra vez) para darme cuenta.

Se acabó. No me interesa seguir engañándome. Estoy mal. Vivo en total desconsuelo y la única mujer en esta tierra que puede salvarme no lo hará. Estoy destinada a la melancolía de un amor que fue, que no será más. Y está bien. Ahora es cuando lo acepto y vivo con ello. Basta de querer sacarte. No funcionó ni llegará a funcionar. Sólo necesito ser valiente, alejarme por completo de la vida sentimental y esperarte. Esperarte infinitamente. Como siempre. Porque no importa cuanto trate, cuánto lo intente. Tu sonrisa sigue golpeándome la cara cada que cierro los ojos. Tú deberías dejar de engañarte. Quemar nuestro último cartucho y amarnos hasta que la vida ya no alcance.




El amor: la peor blasfemia...