31 jul. 2018

La noche.



La noche / 1
 
          No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

El libro de los abrazos. Eduardo Germán María Hughes Galeano.


13 jul. 2018

Srita. Rudeza... Decidí cambiar mi multicolor aspecto por otro más "a la medida". A veces voy por la vida creyéndome la más ruda del mundo pero en el fondo soy una mariquilla común y corriente. Fin.

30 sep. 2017

Mar de fueguitos.



" Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.- El mundo es eso - reveló-. un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende. " 


Galeano, Eduardo. El libro de los abrazos.

11 ago. 2016

Amelie


- Está enamorada.
- Pero si no la conozco.
- ¡Claro que la conoces!
- ¿Desde cuándo?
- Desde siempre, en tus sueños.

27 ago. 2013

Sólo quedó una mancha grana en el polvo, pero el príncipe pasó por aquí, madre, y yo le eché a su paso mi mejor tesoro. [...]

                  Cuento de Rabindranath Tagore.

27 jul. 2013

“¿Estoy enamorado? —Sí, porque espero." El otro, él, no espera nunca. A veces, quiero jugar al que no espera; intento ocuparme de otras cosas, de llegar con retraso; pero siempre pierdo a este juego: cualquier cosa que haga, me encuentro ocioso, exacto, es decir, adelantado. La identidad fatal del enamorado no es otra más que ésta: yo soy el que espera.” —Barthes, Roland. Fragmentos de un discurso amoroso. (Traducción de Eduardo Lucio Molina y Vedia)
CARTA A MARIANA

¿Qué película te gustaría ver?
¿Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
a quien hacerle estas preguntas.

Me escribes desde una ciudad que odias
a las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
mientras tú oías Bach y pensabas volar.

No creí que iba a recordarte
ni creí que te acordarías de mí.
¿ Por qué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.

Es cierto que haremos el amor
y lo haremos como me gusta a mí:
todo un día de persianas cerradas
hasta que tu cuerpo reemplace al sol.

Acuérdate que mi signo es Cáncer,
pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
para inventar nuevas supersticiones.

Me escribes que tendremos una casa
aunque yo he perdido tantas casas.
Aunque tú piensas tanto en volar
y yo con los amigos tomo demasiado.

Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
y estás con quién sabe qué malas compañías,
mientras aquí hay tan pocas personas
a quien hacerles estas simples preguntas:

"¿Qué canción te gustaría oír,
qué película te gustaría ver?
¿ y con quién te gustaría que soñáramos
después de las nueva y media de la noche?".

Jorge Teillier 

10 sep. 2012

Los faltantes.

Yo soy...
un día yo...
no espero por...
 las cosas son...
 la vida debe...
el tiempo es... 
ya no quiero...
sólo que... 
el amor fue.

26 nov. 2011

"Siento cerrarse alrededor de mí esta vida demasiado tranquila, donde me ahogo y de donde no podría escapar más que con un nuevo desgarramiento. Debilidad y envejecimiento extremo. Todo lo que podría hacer latir nuevamente mi corazón sería para ella únicamente causa de sufrimiento y de horror. No puedo afirmar nada de mí que no la hiera y sólo si yo desapareciera estaría asegurada su felicidad."

"Algunos días, algunas noches sobre todo, me siento triturado por la pérdida de esas cartas destruidas. Esperaba sobrevivir por ellas"




"Días atroces. Insomnios; recaídas en lo peor; pésimo trabajo en el que, sin fervor alguno, trato de aprovechar los restos de un impulso adquirido.
Sí sólo pudiera creer que mi presencia aquí le es agradable... Pero aún esa alegría me es vedada; y todo el día puedo pensar simplemente que ella me tolera. Nada de mí le interesa ni le importa ya; y, como siempre es necesario algo de amor para entender lo que difiere de nosotros, en relación a mí, no siento en ella más que incomprensión, juicios errados, o, lo que es peor, indiferencia."


"Sólo logro proteger mi tranquilidad, mantener el equilibrio de mi humor y conservar algín gusto por el trabajo y aún por la vida si desvío mi atención de ella y de su situación, de nuestras relaciones. Si acaso pienso en esto de noche, imposible conciliar el sueño y ruedo en un abismo de desamparo y desesperación. Siento entonces que la amo como nunca y sufro abominablmente no poder dárselo a saber; esta actitud que ella me impone, esta máscara de indiferencia que me fuerza a asumir, le parecen ciertamente más sinceras que lo que podría sólo balbucear. Se mantiene fija en esa posición y no me reconozco el derecho de perturbar el descanso que encuentra ahí. Para asegurar ese descanso, necesita creer que no la amo más, que nunca la he amado mucho; sólo así, no hay duda, se mantiene a sí misma, en relación a mí, en una especie de apatía."

"Ella actúa incesantemente conmigo como si yo no la amara más; y yo actúo con ella como si me amara aún... Es a veces horriblemente doloroso. 
Nunca deseé otra cosa más que su amor, su aprobación, su estima. Y desde que ella me retiró todo esto, vivo en una especie de oprobio en el que el bien perdió su recompensa y el mal su fealdad, y el dolor su aguijón. Un ensordecimiento de todas las cosas responde a una especie de adormecimiento de mi alma y nada agudo penetra en mí, y más aún: nada penetra realmente en mí. La realidad no me toca más que lo haría un sueño. A veces me parece haber dejado de vivir. Es que junto a ella, se retiró de mí el gusto por la vida; es que desde entonces todo me es igual y no me retiene nada".




"Días odiosos de ociosidad, de apatía... Cada mañana despierto con la mente más pesada y entumida que la víspera. Obligado a actuar ante los demás la comedia de la alegría, la felicidad -mientras siento que toda alegría real se enfría lentamente en mi corazón."

Et nunc manet in te Diario Íntimo. André Gide.

Promesas CONMIGO